Límpiate por dentro
Lo que habitualmente llamamos enfermedad, es sólo un síntoma del estado de desequilibrio al cual hemos llevado nuestro organismo. En sí mismo, el cuerpo humano tiene una gran cantidad de mecanismos para resolver los problemas a los que pueda verse expuesto. Pero el estilo de vida actual llega a colapsar esa capacidad de adaptación.
Si diariamente incorporamos más tóxicos que los que podemos evacuar, la acumulación de venenos acabará por gener un colapso. Esa es la génesis de la enfermedad: desde un ezcema hasta un cáncer, todo responde al mismo mecanismo de generación. Sólo difiere el grado de toxemia y el órgano por donde el organismo expresa su claudicación.
El 70% de nuestro cuerpo es agua: fundamentalmente sangre, linfa y líquido intracelular. Actualmente se le conoce como "terreno". Dado que la mayoría de las células no pueden desplazarse o lo hacen localmente, la calidad de dicho terreno es fundamental para asegurar tanto la correcta nutrición como la eficiente evacuación de los desechos que las células generan. Por tanto, la limpieza de los fluidos es un factor necesario para la correcta función celular.
Para hacer frente a semejante tarea, el cuerpo dispone de varios órganos especializados en esta función: intestinos, hígado, riñones, piel, pulmones,... Son los llamados emuntorios.
Cuando todos trabajan de modo normal y el volumen de desechos no supera la capacidad de procesamiento, el "terreno" se mantiene limpio y las células pueden funcionar correctamente. Esto significa que estamos en presencia de un organismo eficiente y, por ende, de una persona saludable, ágil y vital.
Pero si los desechos superan la capacidad de los emuntorios y éstos comienzan a funcionar deficientemente, entonces el "terreno" comenzará a cargarse progresivamente de toxinas y el funcionamiento orgánico se irá degradando paulatinamente. Estamos ante una persona enferma, desvitalizada. Todo el organismo sufre la sobrecarga, pero como cada persona tienen su punto débil, es allí donde aparecerá la enfermedad.
Depurar es la forma más sencilla de asegurar la buena salud a largo plazo y de evitar las enfermedades, en particular las enfermedades graves derivadas del progresivo deterioro celular.
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